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Deficit de atención (TDAH) versus Trastornos de conducta

El comportamiento infantil depende en una gran medida de la educación, fundamentalmente de la de los padres. También influye la propia carga genética del niño, aspecto que condiciona el propio temperamento.

Si un niño o un adolescente está diagnosticado de TDAH, tiene una mayor facilidad para presentar problemas de conducta, con lo que su educación requiere de un buen conocimiento de sus características personales.

¿Todos los TDAH tienen problemas de conducta?

Los niños o adolescentes con TDAH manifiestan síntomas englobados en dos grupos principales, que pueden presentarse unidos o separados:

  • La falta de atención
  • La hiperactividad-impulsividad.

Los que presentan sólo falta de atención tienen menos probabilidades de mostrar un problema de conducta hacia su entorno, incluso es frecuente que ocurra justo lo contrario, por no saber expresar siempre bien sus emociones.

Los niños y adolescentes TDAH en los que se observa sintomatología hiperactiva-impulsiva son más propensos a presentar trastornos de conducta.

Al perder fácilmente su capacidad de autocontrol, pueden mostrarse fácilmente agresivos y con una alta capacidad de frustración. Son niños y adolescentes que “primero hacen y después piensan”.

Muchas veces sin quererlo, facilitan que se les etiquete de forma injusta, en casa y en el colegio.

¿Por qué injusta? Porque no se comportan mal voluntariamente, sino que no pueden controlarse, su baja madurez neurológica se lo impide.

En muchos casos estos niños y adolescentes tienen un “techo” neurológico que les impide dar las respuestas oportunas. El córtex prefrontal del cerebro con TDAH presenta en muchos casos y en estos aspectos un retraso madurativo superior a los dos años.

Otros trastornos asociados que afectan a la conducta

Puede haber otros problemas asociados de mayor relevancia y que pueden manifestarse conjuntamente con el TDAH. Se conoce que apróximadamente un 40% de los niños y adolescentes con TDAH pueden presentar un Trastorno Negativista Desafiante y en menor medida un Trastorno de Conducta Disocial.

  • Estos  niños y adolescentes:
  • Desafían a sus padres y maestros
  • No aceptan la autoridad
  • Y en algunos casos llegan a transgredir las normas sociales, recurriendo a la violencia y a las mentiras ante cualquier frustración.

¿Qué mecanismos deben intervenir en la mejora del comportamiento del niño con TDAH?

El tema educativo es básico, pero sólo no funciona, necesita ir acompañado en estos casos de:

- Un tratamiento psicológico (psicoterapia cognitiva-conductual), y psicofarmacológico oportuno.

Si ponemos un ejemplo es fácil de comprender: imaginemos que nuestro hijo es un Ferrari con un buen motor pero con un bajo nivel en líquido de frenos, por muy buen piloto que sea y por más que le enseñemos a conducir (educación de los padres y ayuda psicoterapéutica), al llegar a las curvas con alta velocidad va a derrapar (momentos de frustración). Hace falta corregir los niveles (medicación), y poco a poco aprenderá muy bien a conducir.

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